dijous, 8 d’abril de 2010

UNA VIDA DE TROCA'L


Ací teniu un exemple interessant de vida basada en l'intercanvi... què us sembla? Vos apuntarieu??
HEIDEMARIE SCHWERMER, Mi vida sin dinero. Una experiencia basada en el trueque, Barcelona, Gedisa, 2002


Text extret de http://lacomunidad.elpais.com/jesusortega/2008/9/27/heidemarie-schwermer-mi-vida-sin-dinero

Cuando escribió Mi vida sin dinero en 2002, Heidemarie Schwermer era una mujer de casi sesenta años de edad que llevaba más de cuatro viviendo sin un solo euro en casas que no eran suyas. Tras leer su libro he estado mirando en Internet y parece que mantiene el desafío. ¿Cómo lo ha logrado? Mi vida sin dinero no es un ensayo sociológico o político sino una narración autobiográfica con mensaje; un testimonio. Heidemarie nos cuenta su vida desde el principio. Nacimiento en Prusia Oriental, huida a Alemania al final de la guerra, privaciones, el internado, la fantasía infantil de contribuir a un mundo mejor. Se quiso hacer profesora, se marchó a Brasil, en Perú se enamoró de un artista plástico con quien regresó a Alemania. El fracaso de su matrimonio, la lamentable huida del pintor peruano, y una siniestra violencia que sobrevuela su experiencia matrimonial y que Heidemarie insinúa pudosoramente.

Tras una fortísima crisis personal en la que tuvo que ahuyentar la idea del suicidio, se animó a crear en Dortmund un centro de Da y Toma (trueque), el primero de Alemania. Los socios entregaban aquello que no necesitaban o lo que estuviesen en condiciones de ofrecer a los demás (desde una lavadora a clases de cocina, por ejemplo) y tomaban en reciprocidad lo que les hiciera falta. Fue un éxito. Pero en el centro de Da y Toma de Dortmund había algo que no encajaba. "Yo era la impulsora, los demás se dejaban arrastrar". Las limitaciones de esta experiencia pese a todo dejaban cada vez más insatisfecha a Heidemarie (en realidad se trataba de un juego filantrópico de mujeres de clase media, una forma como otra de socialización, con sus vanidades y sus peleas por el liderazgo). Inquieta, desasosegada, con una búsqueda de espiritualidad que la emparenta con los místicos, los santos, los iluminados, Heidemarie decide dar un paso más allá y experimentar en sí misma la radicalidad absoluta de la vida sin dinero. Atreverse a romper el tabú. "¿Qué pasaría, me pregunté, si aplicase mi idea al cien por cien y renunciase al dinero por completo? ¿Si me convirtiese en un ejemplo?"

De modo que, en medio del escándalo, hace correr la voz entre sus amigos: va a intentar vivir por completo sin dinero. Enseguida le llueven encargos. A cambio de comida y cama (y medicinas si enfermaba) ella limpiaría, cuidaría ancianos, pasearía mascotas, vigilaría las casas que se quedasen vacías por vacaciones. El libro está lleno de sabrosas anécdotas sobre lo difícil y gratificante que fue sortear todas las dificultades de no llevar jamás encima ni un solo euro.

Algo mueve a Heidemarie. Es una inquietud constante, un querer ir más allá una vez que se ha probado y vivido algo. Tal vez sea el afán visionario, hacerse el ejemplo encarnado, la antorcha que guía el camino. Quijotismo y ansia. Pero sin estos componentes no se puede emprender ninguna búsqueda radical. Heidemarie clama contra el capitalismo y tiene hijos punkis y ocupas con peinados iroqueses, pero cree en Dios (ha probado todas las iglesias) y dice hablar con los ángeles. No es una friki, sino una mujer sensible e inteligente. Una mujer rara. New age vegetariana y abstemia con un punto cursi que lo ha probado todo, la quiromancia, el shiatsu, la videncia, el tarot, la astrología, el movimiento antinuclear, el ecologismo, los herbolarios, los presentmientos, el budismo, el catolicimo, las hierbas aromáticas, la psicología gestáltica, la acupuntura, la meditación. La vida sin dinero.

Demasiado heterodoxa incluso para los movimientos alternativos entre los que llegó a ser una pequeña celebridad, Heidemarie es abrumadoramente sincera y valiente y no trata de fundar ningún partido ni de arrastrar a las masas, sino solo "ser un ejemplo". Llegar más lejos que los demás. Purificarse.

Tene clarísimo que el dinero está echando a perder el planeta y la vida humana. En Argentina han surgido comunidades de trueque a raíz de la crisis de 2001. El caso alemán es distinto. Heidemarie y sus compañeros de los centros de trueque no son pobres (aunque están muy sensibilizados con la injusticia y la miseria) sino que tienen necesidades espirituales. Heidemarie quiere cambiar el mundo pero no mediante la lucha de clases sino mediante la evolución individual. "Atreverme a vivir una vida sin reglas, totalmente entregada al instante". "Mi empeño es el de generar responsabilidad personal en todos los ámbitos". "Lo que estoy haciendo es un experimento con el que no pretendo dañar a nadie". "He descartado lo de evangelizar". "¿Qué pasaría, me pregunté, si aplicase mi idea al cien por cien y renunciase al dinero por completo? ¿Si me convirtiese en un ejemplo?

Más allá del debate de si se puede o no vivir sin dinero (y de todas sus implicaciones sociales o políticas), el libro de Heidemarie Schwermer lo veo sobre todo emparentado con la literatura de autoayuda: atrévete a realizar tus deseos. Atrévete a ser valiente. Atrévete a vivir una vida propia, auténtica, llena, con sentido, aunque los demás se burlen despiadadamente de ti. Porque el mundo se burla de quien es diferente. Un libro de autoayuda repleto de historias, cuentos, relatos, que no anima al lector a acomodarse en la realidad, sino a salirse de ella. Que no predica la aceptación de lo existente, sino la búsqueda radical del propio camino. Y que reniega de cualquier clase de gurús, vengan de donde vengan.

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